Redes Sociales: cómo influyen en los trastornos de la conducta alimentaria

Redes Sociales: cómo influyen en los trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la anorexia y la bulimia, se caracterizan por una alteración en la ingesta de alimentos  y una excesiva preocupación por el control de peso.

 

Actualmente, estas problemáticas están presentes en el 9.5% de la población, concentrándose un gran porcentaje en mujeres de 15 a 25 años. Estas personas se caracterizan por tener una autoestima débil y una personalidad muy influenciable, además de la sintomatología común de estos trastornos como son los síntomas depresivos y ansiosos.

 

Asimismo, numerosos estudios confirman que el internet y las redes sociales han sido partícipes del incremento tan significativo de estos trastornos en los últimos años.

 

Si navegamos por las redes en busca de información sobre ambas patologías, nos aparece una multitud de páginas web que animan y fomentan estos dos problemas incitando a la realización de las conductas características de estas alteraciones como son la restricción de alimentos, los vómitos, el ejercicio excesivo y el uso de laxantes. Es alarmante como en estas webs utilizan un vocabulario para endulzar y minimizar los efectos negativos que transmiten los nombres en sí de Anorexia y Bulimia, intercambiándolos por Ana y Mía respectivamente.

 

Por otra parte, las redes sociales son un espacio público donde te puedes exponer sin control ni filtros. Éstas se han vuelto una herramienta imprescindible para que los adolescentes con anorexia o bulimia puedan rearfirmar sus hábitos. Hoy en día, todavía sigue existiendo una parte de la sociedad que atribuye los éxitos de la vida a la imagen estética más que a valores morales o éticos que hagan de la sociedad un lugar mejor. Esta perspectiva exigente y distorsionada de la belleza se encuentra muy presente en las redes sociales más populares, estando al alcance de cualquiera, facilitando así el desarrollo y mantenimiento de estas patologías ya que los adolescentes más vulnerables percibirán como refuerzo positivo parecerse o superar ese canon.

 

En conclusión, los profesionales recomendamos a los padres tener una comunicación efectiva con sus hijos para informar sobre los aspectos negativos del internet y las redes sociales, así como dotar de herramientas para poder actuar de manera positiva ante un riesgo. Además, incentivar y fomentar las campañas preventivas relacionadas con estas patologías en el sistema educativo.

 

 

 


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