Psicología Juvenil (12-18 años)

Psicología Juvenil (12-18 años)


 

Tras la pre-adolescencia se enfrentan a una nueva etapa de cambios y crecimiento en la que nuevas emociones, relaciones, responsabilidades y aprendizajes van a protagonizar su día a día, la Adolescencia. Durante esta etapa terminan desarrollar su personalidad, lo que hace que esta etapa sea crucial.

El cómo se adapte el menor a todos estos cambios determinará el éxito en su proceso evolutivo.

¿Cuáles son las características generales de los adolescentes y jóvenes de esta edad?

 

La adolescencia se puede dividir en tres etapas: adolescencia temprana 12-13años; adolescencia media 14-16 y adolescencia tardía 17-21 años.

psicologos en getafeDurante este periodo se produce un crecimiento fisiológico, intelectual, psicológico y social. La adolescencia es el camino final para el desarrollo de la identidad que nos prepara para la edad adulta.

Desarrollo físico: durante la pubertad se describen los cambios fisiológicos de la adolescencia que se completan en torno a la adolescencia media, terminan con su desarrollo biológico.

Desarrollo intelectual: Inician la adolescencia conociendo el mundo en términos concretos contemplando únicamente el presente y polarizando “bueno-malo”, “genial-terrible”,..y atienden poco o nada a las consecuencias a largo plazo acerca de sus acciones. Sin embargo, al final de la adolescencia la mayoría ya empieza a percibir las situaciones y las ideas proyectadas hacia el futuro. Adquieren poco a poco más pericia acerca de lo que los demás piensan o sienten, aunque aún les falta experiencia en la vida.

Desarrollo emocional: En este periodo destaca la afirmación y reafirmación de su independencia, por ello, se distancian de sus padres y comienzan a expresar menos su afecto hacia ellos, comienzan a pasar más tiempo con los amigos, desafían las normas y límites impuestos por los padres, intentan diferenciarse de los demás, etc…pero por otro lado, se sienten confundidos, indecisos, inseguros y anhelan la atención de sus padres; lo que supone una contradicción en sí misma y nos trae a los padres locos.

Desarrollo social: Durante este periodo pasan a establecer lazos más fuertes con su grupo de iguales dejando a un lado los lazos familiares.  Las relaciones sociales adquieren importancia y el sentimiento de pertenencia a un grupo se convierte en una necesidad. Empiezan a enamorarse y formar relaciones amorosas.

La adolescencia puede manifestarse de diferentes maneras en cada uno de nuestros hij@s,  y con diferentes grados en cada uno de los aspectos del desarrollo. Es una etapa difícil para los hijos pero aún más para sus padres.  

¿Cómo sé que mi hijo/a necesita ayuda?

Algunos indicadores para saber si le pasa algo a nuestro hijo son los siguientes:

  • Falta de sueño o de apetito
  • Bajo rendimiento académico en relación al tiempo de estudio
  • Desmotivación frente a los estudios
  • Irascibilidad
  • Tiende a hacer una montaña de un grano de arena
  • Está continuamente nervioso o ansioso
  • Presenta somatizaciones (dolores de cabeza frecuente, naúseas, vómitos sin causa médica aparente)
  • Se muestra agresivo (pega, insulta)
  • SI no sale de casa o comenta que no quiere salir
  • Se encierra en la habitación sin relacionarse con los demás.
  • Está apático o desmotivado sin ganas de hacer nada
  • SI llora de manera frecuente
  • SI tiene rabietas frecuentes
  • NO quiere ir al colegio o al instituto
  • Se hace daño a sí mismo (se golpea)
  • Se bloquea frecuentemente ante la evaluación de los demás
  • SI presenta timidez extrema

Una detección temprana y una intervención a tiempo previenen problemas graves en el futuro, evitando así el desarrollo de una patología grave.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a?

 

Desde Personaliza os proponemos tres programas diferentes según sea la casuística concreta de vuestro hijo/a de manera que éste encaje a la perfección con vuestro caso. Independientemente de cuál sea el más acorde desde Personaliza os ofrecemos la misma manera de proceder.

En primer lugar, tendremos una primera sesión informativa en la que, como padres, podréis explicar la situación en que se encuentra vuestro hijo/a, qué os preocupa, qué os han ipsicologos en mostolesndicado en el centro escolar y qué queréis conseguir en nuestro centro.

Tras esto y a razón de los primeros indicios, llevaremos a cabo una evaluación completa de las diferentes áreas de desarrollo del menor a través de una entrevista inicial y pruebas estandarizadas que nos permitirán acercarnos a sus dificultades y emitir una hipótesis sobre lo que está ocurriendo.

Analizamos de forma particular cada caso para establecer unos objetivos de trabajo adecuados a cada problemática, estableciendo una dinámica de trabajo basada en técnicas psicológicas y psicopedagógicas que ayuden al niño o adolescente a progresar. Elaboramos así un Plan de Desarrollo Personal totalmente individualizado que contempla cuatro áreas de intervención: personal, familiar, escolar y social encuadradas en uno de nuestros tres programas según las características concretas del menor y su problemática.

  • El trabajo a nivel personal orienta al niño o adolescente en función de sus dificultades partiendo siempre de las fortalezas. Trabajamos con un modelo integrador que permite alcanzar los objetivos de la manera más eficaz.
  • A nivel familiar, focalizamos principalmente nuestras acciones en la mejora de la comunicación padres-hijos-hermanos, aprender a comprender y ponerme en el lugar del otro, la instauración de hábitos, rutinas y límites en el hogar y aprender a responsabilizarnos de nuestros actos.
  • A nivel escolar, concretizamos los aspectos o conductas que están dificultando o interfiriendo en él, nos coordinamos con la directiva, tutores y departamento de orientación de sus centros escolares para establecer objetivos y un plan de estratégico individualizado.
  • Por último, a nivel social, trabajamos cómo son y cómo deberían ser las relaciones entre los iguales, cómo relacionarnos con los demás a través de una comunicación asertiva y cómo entablar amistades poniendo los límites adecuados para no dejarnos llevar por los otros.

 

La duración de estos programas es de 9 a 12 meses y los objetivos planteados son reevaluados y revisados conjuntamente mes a mes, viendo los avances y replanteándolos en caso de ser necesario.

A continuación os detallamos las problemáticas que se trabajan en cada uno de los programas. Muchas de ellas son detectadas en los primeros años de esta etapa aunque los primeros signos hayan aparecido en la anterior, otras son más tardías.

Desde el Programa Bienestar abordaremos los aspectos más personales del jóven. Para esta etapa las cuestiones que se abordan son:

  • Problemas de conducta: Podemos encontrarnos que nuestros hijos comienzan a llevar a cabo conductas desafiantes, que no nos hacen caso y nos llevan la contraria, rompen las normas, mienten y se comportan de manera más agresiva de lo habitual, llegando a ser excesivo en algunas ocasiones.

 

Este tipo de problema afecta en muchos ámbitos al adolescente: a nivel social afecta en cuanto a que esos comportamientos le llevan a relacionarse con personas que llevan a cabo conductas similares, perder amistades que ya tenían o, incluso, perder su vida social por no poder controlar su conducta; a nivel familiar afecta ya que hay más discusiones, mentiras y peleas que hacen que se deteriore la relación padres-hijo; a nivel escolar influye en lo que respecta a la relación con los compañeros y profesores, no atender en clase, no hacer los ejercicios, no estudiar y, a fin de cuentas, no rendir en el colegio. Por último, a nivel personal nos encontramos con una dificultad a la hora de comunicarse con el resto de personas, ya que su conducta se lo pone muy difícil.

  • Trastornos de la alimentación: Se trata de problemas muy comunes entre los adolescentes, ya que les afecta mucho la opinión de los demás, tratan de parecerse a personas que admiran, su cuerpo está experimentando ciertos cambios que hacen que no se sientan cómodos con su aspecto físico…es por eso que podemos encontrarnos con trastornos tales como anorexia o bulimia que tienen mucha importancia y pueden afectar a la vida del adolescente de múltiples maneras: a nivel personal, en cuanto a que no se sienten cómodos con su aspecto físico, tienen una percepción distorsionada de sí mismos y eso hace que tengan sentimientos muy negativos; a nivel social, en cuanto a que el centro de su atención es la alimentación y su aspecto físico, por lo que las relaciones sociales se deterioran pudiendo llegar a desaparecer; lo mismo ocurre a nivel escolar, los estudios pasan a un segundo plano en el que lo que más importa es el aspecto físico; y a nivel familiar afecta ya que puede provocar discusiones constantes y un sentimiento de incomprensión en el adolescente por parte de su familia, lo que le lleva a despegarse de ellos.

 

  • Ansiedad y fobia social: Cuando los adolescentes entran en el instituto, empiezan a tener psicologos en mostolesque hacer trabajos en grupo y exposiciones delante de sus compañeros, cosa que puede provocar mucha ansiedad. Hay casos que esa ansiedad les lleva a retraerse y evitar cualquier situación social por miedo a una evaluación negativa por parte del resto de personas, lo que lleva a un deterioro en lo personal, ya que se crea un sentimiento de miedo, inseguridad y se sienten incapaces de salir adelante en situaciones sociales; a nivel social, puesto que no se relacionan con otras personas por si “son evaluadas” de forma negativa, de tal manera que no se producirá dicha evaluación si no se enfrentan a ella; a nivel escolar habrá deterioro en cuanto a que no realizarán trabajos en grupo ni nada relacionado con hablar en público; y a nivel familiar afectará ya que son personas retraídas que evitan cualquier contacto con otra persona de su alrededor.

 

  • Síntomas depresivos: La adolescencia es una etapa muy intensa, en la que se viven las emociones con más fuerza de la que tienen en realidad y esto puede llevar al adolescente a magnificar sus sentimientos, haciendo que puedan caer en una depresión. En estos casos se ve afectada tanto la vida social del adolescente, como su vida familiar y escolar, ya que comienza a analizar de forma negativa todo su alrededor, creando un círculo negativo del que tenemos que ayudarle a salir, porque puede comprometer su vida social al distanciarse de su círculo de amigos, su vida escolar ya que se distancia también de los estudios por ese sentimiento de inferioridad que se crea en sí mismo; así como su vida personal en cuanto a su autoestima y su percepción que tiene de sí mismo.

 

Desde el Programa Educativo-Escolar se trabaja la detección e intervención sobre dificultades de aprendizaje. Para esta etapa de crecimiento las cuestiones que se abordan son:

  • Trastorno de la lectura. Dislexia: es la dificultad para aprender a leer. Confunden y/o invierten las letras, omiten letras o incluso sílabas… También supone una dificultad para identificar, comprender y reproducir los símbolos escritos. Se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, la grafía desproporcionada, dificultades en los conceptos básicos, posponer las tareas, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo, frecuentes errores en la lectura, arrítmica, pasarse de repsicologos en mostolesnglón, etc

 

  • Trastorno de la escritura y/o expresión escrita. Disgrafía y Disortografía: La disgrafía es la dificultad a la hora de realizar los trazados que requiere la escritura. Afecta a la forma o al contenido. Tienen mala caligrafía, márgenes irregulares en los cuadernos, líneas torcidas, letras irregulares y pegadas unas a otras, tachones…

 

La disortografía es la dificultad en la escritura cuya característica principal es un déficit específico y significativo de la ortografía en palabras que son familiares, omisiones o cambios en artículos, acentos y plurales.

  • Trastorno por déficit de atención (TDA): principalmente inatentos, se distraen fácilmente, les cuesta entender lo que se les dice, tienen dificultad para organizarse y tienen serios problemas de atención y concentración que les impide llevar a término sus tareas.

 

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): aúna el déficit de atención (dificultad para prestar atención suficiente a los detalles, mantener la atención, no escuchar, no seguir instrucciones, falta de organización, fácil distracción), la impulsividad (precipitación en las respuestas, incapacidad para guardar turno, falta de organización, hablar en exceso) y la hiperactividad (intranquilidad excesiva, corre y salta, se levanta de la silla, ruidoso, hablador).

 

  • Falta de hábitos y habilidades de estudio: carecen de un método de estudio y un cómo hacer y llevar a cabo sus tareas. Les cuesta planificarse, identificar y sintetizar ideas así como organizar el material y contenido.

 

  • Fracaso escolar: falta de motivación, implicación y aprovechamiento académico llegando al abandono escolar.

Desde el Programa Social se trabajan las habilidades con las que cuenta el niño o niña para relaciones con los demás y su entorno de manera saludable. Para esta etapa de crecimiento las cuestiones que se abordan son:

  • Problemas de conducta. Jóvenes ansiosos, que no aceptan críticas, correcciones o imposiciones y que responden ante esa frustración con reacciones emocionales intensas o agresivas. Son los jóvenes desobedientes o negativistas, que expresan continuamente la negativa a realizar una orden o una petición y que muestran su enfado con rabietas llevadas al extremo pudiendo ser agresivas dirigida tanto a los demás como a sí mismos.

 

  • Acoso escolar o Bullying. La violencia entre iguales en el ámbito escolar hace referencia a cualquier forma de conducta agresiva (psicológica, verbal o física) en él, con una intencionalidad clara y mantenida a lo largo del tiempo. En la mayoría de los casos, este acoso no queda delimitado al contexto escolar, sino que va más allá: el acoso puede continuar fuera, llegando a utilizar las nuevas tecnologías como medio de propagación (lo que conocemos como “ciberacoso” o “ciberbullying”).

 

  • Problemas en la relación con los demás debido a la falta de habilidades sociales. Carecer de habilidades sociales puede derivar en nuestro hijo en problemas de autocontrol de la ira o la agresividad, ansiedad social o miedo irracional a ser evaluado negativamente, dificultades para comunicarnos de forma adecuada con los demás, falta de asertividad o dificultades para expresar nuestros sentimientos o pensamientos acerca de un hecho, problemas de autoestima o valoración que nos hacemos a nosotros mismos, etc.

 

  • Problemas familiares desde cualquier ámbito: separaciones, celos, duelos, etc. Parte de los problemas a nivel relacional que puede presentar un menor vienen derivados de dificultades en el ámbito familiar. Delimitar los problemas que pueden existir dentro de la una familia y concretizar qué aspectos están influyendo en el menor nos ayudan a trabajar desde otra perspectiva la problemática.

 

  • Trabajo con niños adoptados. Cada niño llega a una casa con una historia, unas vivencias personales y con una dinámica familiar muchas veces diferente a la que se encuentran en su nueva familia. Todo ello puede suponer, tanto para los padres como para el menor, la imposibilidad de establecer una vinculación adecuada y, por tanto, pueden ser susceptibles a presentar ciertas dificultades a nivel emocional y comportamental.

 

Si tu hijo/a presenta signos de alguna de las problemáticas reseñadas o tienes dudas al respecto, consúltanos. Todas y cada una de estas circunstancias detectadas y tratadas a tiempo hacen que el pronóstico y evolución sean mucho más positivos. Te orientaremos sobre lo que le ocurre, te aconsejaremos sobre qué hacer y trabajaremos conjuntamente para que estas dificultades no entorpezcan su bienestar psicológico y su éxito escolar.

Nuestro mayor reto es alcanzar los objetivos del Plan de Desarrollo Personal y que éstos se mantengan en el tiempo de manera que los niños y adolescentes acaben siendo autónomos una vez concluyamos el programa. No obstante, siempre estaremos para ayudar y seguir apoyándoos si fuera necesario pero la verdadera recompensa al esfuerzo y trabajo de nuestros profesionales es la independencia y éxito de nuestros clientes a nivel personal, familiar, escolar y social. En definitiva, lograr el bienestar individual del menor.