Psicología de Familia

Psicología para la familia 


 

Las relaciones familiares son a menudo complicadas. Sin embargo, cuando estas dificultades son tan importantes que llegan a afectarnos emocionalmente podemos sentirnos tan desbordados que sintamos que no podemos afrontar la situación que nos ha tocado vivir. En muchas ocasiones, todo el mundo parece tener consejos para nosotros, consejos de a pie, del día a día, que intentamos aplicar, pero que nunca terminan de funcionar y lo único que consiguen es que nos frustremos todavía más.

psicologos en getafeAlgunos de los problemas a los que nos toca hacer frente tienen que ver con nuestra pareja, o con nuestros hijos. Muchas veces la mayor dificultad y, por lo tanto, la fuente de mayor estrés, es el hecho de que ninguno de los padres sabe muy bien qué hacer para mejorar las relaciones familiares, para lograr que nuestros hijos puedan crecer y disfrutar de la vida con una familia que les quiere.

Lo mismo puede ocurrir con las pautas educativas, la disciplina, las normas… ¿Qué es mejor, más disciplina en casa, para que nuestro hijo crezca con una base moral sólida o más libertad para que sea autónomo y tome sus propias decisiones? ¿Le ayudo con los deberes o no? Porque si lo hago, le impido aprender a ser independiente, y si no lo hago y no entiende los ejercicios… ¿soy un mal padre/madre? ¿Móvil sí o móvil no? Y, en el caso de que sea que sí, ¿a qué edad? ¿Se lo controlo o estoy violando su intimidad? ¿A qué edad le dejo salir solo/a con sus amigos?

Y si encima los padres no nos ponemos de acuerdo en las pautas y normas de casa, o si estamos separados, muchísimo peor.

 

Entonces, ¿cómo lo hacemos?

 

Nuestro programa de psicología familiar aborda estas y otras cuestiones importantes para lograr el objetivo que todos, como padres, perseguimos: enseñar a nuestros hijos a ser maduros, a sentirse bien consigo mismos, a atreverse a afrontar el mundo con valentía y a lograr la meta que, en definitiva, todos queremos como padres: que sean felices. Todo ello trabajando los siguientes aspectos:

  • Cómo elegir las pautas educativas adecuadas para mis hijos: la familia y las relaciones familiares influyen en nosotros, las consecuencias que tienen nuestras acciones son las que determinan que dichas acciones se repitan o dejen de hacerlo. Si queremos que nuestros hijos tomen buenas decisiones, es muy, pero que muy importante que sepan anticipar las consecuencias, tanto positivas como negativas de sus acciones. Y esto es algo que debemos enseñarles.

 

  • Educación emocional: nuestros hijos deben aprender a identificar y expresar sus emociones de un modo correcto, y para ello, nosotros debemos ser un ejemplo de cómo se hace. A través de la educación emocional aprenderemos a comunicar todo tipo de emociones, positivas y negativas, así como la función que cada una de ellas tiene para las personas.

 

  • Disciplina: aprenderemos por qué es importante estructurar ciertas normas en el hogar, a qué edad hay que imponer cada una, en qué casos hay que ser inflexible y en qué momentos se puede ser más flexible para fomentar la autonomía del niño o adolescente.

 

  • psicologos en rivas vaciamadridRelaciones entre los padres: tan importante como mantener una buena relación con nuestros hijos para que crezcan en un entorno feliz es que ambos padres estén de acuerdo en cuanto a la educación de sus hijos, así como aprender a ponerse de acuerdo cuando las opiniones de cada uno son diferentes.

 

  • Comunicación familiar: es importante saber llevar una comunicación familiar adecuada a las necesidades de los padres, de los hijos y de las edades de cada uno de ellos, así como fomentar que en casa se pueda hablar de todo en un entorno seguro, y poder debatir ciertos temas con calma.

 

images 6Cuando oímos hablar de anorexia o bulimia en jóvenes solemos pensar en chicos y chicas que quieren adelgazar tanto que les ha llevado a padecer una enfermedad.

Pero debemos ir más allá y preguntarnos ¿por qué desean adelgazar tanto?. Los trastornos de alimentación están íntimamente relacionados con lo que llamamos autoestima.

La autoestima es la percepción y valoración que hacemos de nosotros mismos. Los jóvenes que tienen problemas alimenticios tienen una valoración muy negativa que van construyendo a lo largo de todo su proceso madurativo. Por eso no solamente las personas que tiene un exceso de peso son las propensas a padecer a este tipo de problemas. Jóvenes delgados/as y deportistas con baja autoestima también podrían correr riesgos.

Además el periodo de la adolescencia hace que la autoestima se tambalee. Se producen muchos cambios tanto a nivel físico como a nivel emocional que repercuten en la visión de uno mismo.
Es importante que desde niños aprendamos a querernos, a aceptarnos como somos para tener una autoestima fuerte porque estaremos más seguros de nosotros mismos y desencadenará en que tengamos el cuerpo que tengamos nos valoremos de forma positiva.

La forma adecuada para educar a nuestros hijos se puede aprender. No hay una fórmula mágica que nos diga lo que debemos hacer, pero debemos tener a nuestro alcance las herramientas necesarias para elegir, por nosotros mismos, la mejor manera de lograr que nuestros hijos crezcan sanos y felices. Los adultos, aunque creamos que no, nunca dejamos de aprender, madurar, crecer emocionalmente. Lo importante es que aceptemos este proceso y seamos conscientes de que no se trata de que nuestros hijos maduren por sí solos, sino que la familia es un todo, un grupo que crece junto, aprende junto y madura junto.

images 6Cuando oímos hablar de anorexia o bulimia en jóvenes solemos pensar en chicos y chicas que quieren adelgazar tanto que les ha llevado a padecer una enfermedad.

Pero debemos ir más allá y preguntarnos ¿por qué desean adelgazar tanto?. Los trastornos de alimentación están íntimamente relacionados con lo que llamamos autoestima.

La autoestima es la percepción y valoración que hacemos de nosotros mismos. Los jóvenes que tienen problemas alimenticios tienen una valoración muy negativa que van construyendo a lo largo de todo su proceso madurativo. Por eso no solamente las personas que tiene un exceso de peso son las propensas a padecer a este tipo de problemas. Jóvenes delgados/as y deportistas con baja autoestima también podrían correr riesgos.

Además el periodo de la adolescencia hace que la autoestima se tambalee. Se producen muchos cambios tanto a nivel físico como a nivel emocional que repercuten en la visión de uno mismo.
Es importante que desde niños aprendamos a querernos, a aceptarnos como somos para tener una autoestima fuerte porque estaremos más seguros de nosotros mismos y desencadenará en que tengamos el cuerpo que tengamos nos valoremos de forma positiva.

 

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bolaMi hijo no obedece

 

images 7Una de las tareas más difíciles de conseguir a la hora de educar a los hijos, es conseguir que éstos obedezcan. Para conseguirlo, es imprescindible mantener la calma, armarse de paciencia y seguir una serie de consejos:

  • Lo primero será establecer unos límites: determinar qué deben hacer y lo que no está permitido. Los límites deben ser coherentes y realistas. (La falta de coherencia es uno de los principales motivos de desobediencia).
  • No imponer más normas de las necesarias ni esperar obediencia en todo, hay que tener en cuenta que son niños y no se debe anular su personalidad.
  • Es necesario que se le haga entender el por qué se le pide que haga o no haga una cosa.
  • Dejar bien claro cuáles son las consecuencias de su no obediencia.
  • En caso de tener que castigarles, se deberá buscar un castigo lógico y proporcional a la edad y al hecho ocurrido. Es importante mantener el castigo y no acabar siempre “perdonándoselo”, pues perderá toda su eficacia.
  • A partir de los 4 años, es eficaz el recurso de “el rincón de pensar”, es decir, un lugar de la casa donde enviar al niño/a solo , durante un determinado tiempo, para que piense en lo ocurrido. Después habrá que sentarse con él para hablas de las conclusiones a las que ha llegado.

Es muy importante que ambos progenitores ejerzan la autoridad y que determinados actos tengan siempre las mismas consecuencias.