2018 PERFECCIONISMO

Perfeccionismo

“La conducta perfeccionista tiene más aspectos negativos que positivos.”

 

¿Qué es?

– Los niños perfeccionistas son extremadamente exigentes consigo mismos, se proponen objetivos prácticamente imposibles de alcanzar, y si el resultado es muy bueno, pero no perfecto, se enfadarán.

 

– Los niños demasiado perfeccionistas no disfrutan de sus logros. Buscan constantemente agradar a los demás, sobre todo a sus padres. Y su tolerancia hacia la frustración es muy baja. Por eso, debemos ayudarles a bajar el nivel de exigencia que ellos mismos se han impuesto.

 

 

¿Cómo detectar el perfeccionismo?

–  Al ser niños inseguros, prefieren realizar siempre las mismas actividades, las que saben que les salen bien, antes de probar algo nuevo por miedo a que les vaya mal.

 

– Su búsqueda de perfección les produce ansiedad.

 

– Son muy sensibles a los que piensan los demás sobre ellos, y no consideran que hacer algo bien sea suficiente. Piensan que debería ser perfecto.

 

– Son muy críticos con ellos mismos y, a pesar de que obtengan un excelente resultado académico, siempre piensan que lo podrían haber hecho mejor. No entienden que hacer algo muy bien ya vale la pena. Esta ansiedad por querer más y mejor no permite disfrutar de los que se consigue de inmediato, en el presente.

 

– Buscan constantemente agradar a los padres. Los padres son su referente y estos niños buscan su aprobación constante. Por eso, intentan ser los mejores y tienen pánico a defraudarles.

 

– Toleran poco la frustración. Les duele mucho perder o no ser capaces de hacer algo a la perfección. Sienten verdadero pánico ante el fracaso.

 

– Son introvertidos. Les cuesta exteriorizar sus sentimientos.

 

 

Consecuencias:

– Ineficacia: Ser tan minucioso o pasar tanto tiempo sopesando la situación para evitar equivocarse, hace que se pierda tiempo muy valioso o que deje del lado el objetivo principal.

 

– Fracaso: Cuando cuesta trabajo reconocer los errores, no se aprende de ellos y la ansiedad y las rabietas, pueden terminar dominando la situación.

 

– Abandono con frustración: O le salen perfectas las cosas o mejor lo deja, pero con culpabilidad

 

– Aislamiento social: Una alta competitividad, críticas mordaces y falta de paciencia, hacen que los demás puedan ver ese niño como alguien repelente.

 

– Autoestima baja: Necesidad de complacer a otros, sensación de fracaso y de falta de valía, a pesar de que incluso pueda ser admirado por los demás.

 

 

Tratamiento del perfeccionismo:

– Animarle a priorizar y decidir qué tipo de actividades merecen el máximo de energía y cuáles son menos importantes. Explicarle que en cada una de las tareas su desempeño va a ser diferente.

 

– Trabajar la aceptación de críticas y halagos.

 

– Establecer con él parámetros de rendimiento razonables.

 

– Reconocer el esfuerzo y no el resultado.

 

– Evaluando debilidades y fortalezas a través de los distintos tipos de inteligencia.

 

– Fijando y estableciendo metas razonables, creando planes de acción adecuados.

 

– Redefinición de la palabra error a través de psicoeducación.