El verano no frena las dificultades psicológicas: ¡Aprovecha el verano y pon solución!

Cuando llega el verano, todos, tanto niños como adolescentes y como adultos, nos ponemos a pensar qué haremos en las vacaciones… planificamos al detalle cada segundo de nuestro ansiado y merecido descanso, dónde iremos, con quién, qué haremos, etc. Pero, habitualmente no nos paramos a pensar en nuestra salud y mucho menos en nuestra salud mental, en esta época, la salud queda relegada a un segundo plano, no nos ponemos malos y si es así intentamos aguantar el tipo o vamos a la farmacia a por un remedio milagroso, pero nada de médicos porque no vamos a permitir que nada nos va a fastidiar nuestras vacaciones.

Es importante cuidarnos sea la época del año que sea, y, además, el verano nos aporta múltiples beneficios a la hora de acudir a terapia y de cuidar nuestra salud mental.

 

En el caso de los niños y los adolescentes, es la época en la que se encuentran más desahogados con los exámenes y las tareas académicas, por lo que acudir al psicólogo les va a resultar menos costoso en cuanto a tiempo y esfuerzo que el resto del año. Además, el buen tiempo les anima a salir de casa, evitando la pereza de los días lluviosos del invierno. También es bueno que acudan en verano a trabajar sus dificultades psicológicas, porque desde la terapia se les va a ayudar a superarlas y a que aprendan a generalizarlas al resto de situaciones, no sólo en el ámbito familiar si no también en el escolar. Les ayuda a ir preparados a la escuela, y el acudir a un centro de manera rutinaria, les va a ayudar a asimilar con mayor facilidad la vuelta al colegio. En el caso de los niños que presentan dificultades más relacionadas con el ámbito académico, les va a ayudar a empezar el curso con “el pie derecho” ya que aprenden a pedir ayuda y a identificar en qué situaciones muestran mayor dificultad.

 

En los adultos, la situación no es muy distinta. Es cierto que nuestras vacaciones son más cortas que las de los más pequeños de la casa, pero también es cierto que el buen tiempo nos anima más a salir, igual que a los niños. Trabajar nuestras dificultades, también durante el verano, nos va a ayudar a afrontar las diversas situaciones y problemáticas que nos surgen y que por el momento no sabemos cómo afrontar. En el verano, nuestros problemas, por norma general no desaparecen, y en algunos casos, incluso pueden verse agravados por tener una cantidad de tiempo libre mayor. Al tener más tiempo libre, también tenemos más tiempo para pensar en nuestros problemas, y si no les encontramos solución nos van a entristecer y agobiar más, acudiendo al psicólogo, vas a encontrar a una persona que te va a ayudar a afrontar las diferentes situaciones por las que estás pasando y a encontrarte mejor contigo y con el mundo.

En cambio, si decidimos relegar el inicio de las sesiones psicológicas, o dejar el tratamiento durante el verano, encontramos inconvenientes como el empeoramiento de los síntomas, recaídas y retrocesos en lo avanzado durante el resto del año.

 

Si te ves con dificultades psicológicas, no lo dudes, acude al psicólogo sea primavera, verano, otoño o invierno, te lo agradecerás.

 

 

 


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