2018 – Programa Social

Programa Social

¿Crees que tu hijo no sabe cómo relacionarse con sus amigos? ¿Le consideras una persona tímida? ¿Se siente incómodo cuando está con otras personas? ¿No exterioriza sentimientos y emociones? ¿Crees le faltan habilidades sociales o, lo que es lo mismo, tiene dificultades en las relaciones con los demás?

 

Si  observas todos estos signos en tu hijo, es que algo no va bien…

 

Las relaciones interpersonales están en nuestro día a día: somos seres sociales y vivimos relacionándonos con los demás en multitud de contextos, por lo que estas relaciones y las consecuencias de las mismas afectan a nuestro funcionamiento psicológico. Si conseguimos interactuar con los demás de forma sana, las relaciones sociales me ayudarán a crecer como persona. Pero, en caso contrario, pueden paralizar mi avance o, incluso, retrasarlo.

 

¿Cuándo se consideraría un problema?

 

Los problemas en las relaciones sociales aparecen cuando sentimos que algo falla en las habilidades que el niño o el adolescente tiene a la hora de relacionarse, cuando presentan problemas de autocontrol o se sienten inseguros o poco valorados.

 

Las habilidades sociales no son aptitudes innatas, sino que son repertorios de comportamientos que adquirimos a través del aprendizaje. Esto significa que estas habilidades comienzan a desarrollarse en la infancia y que el problema podría sentar sus bases en la educación que se recibió No obstante, el hecho de que las habilidades sociales se adquieren también implica que necesitamos entornos de interacción. Es decir, necesitamos relacionarnos con las personas para poder adquirir las destrezas sociales necesarias. Por eso, una de las causas de la falta de habilidades sociales es haber crecido en un ambiente solitario en el cual no se han tenido suficientes oportunidades como para calibrar los comportamientos de los demás y aprender respuestas asertivas.

 

Cuando la falta de habilidades sociales se mantiene a lo largo de los años y data de la infancia, la persona es más proclive a desarrollar algunos trastornos psicológicos como la depresión o la ansiedad. Además, también aumentan las probabilidades de recurrir a sustancias adictivas que le permitan escaparse de una realidad que no resulta agradable. Obviamente, a largo plazo la falta de habilidades sociales también ocasiona problemas en el ámbito estudiantil, laboral y en las relaciones con los iguales, fracaso escolar, desadaptación…generando una profunda insatisfacción.

 

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a?

 

Desde Personaliza os proponemos nuestro Programa Social centrado en la detección de estas dificultades y la intervención sobre las mismas no solo para optimizar la relación con su entorno sino también para mejorar su comportamiento y relaciones interpersonales así como su adaptación al entorno escolar y familiar.

 

En un primer momento, tendremos una primera sesión informativa en la que, como padres, podréis explicar la situación en que se encuentra vuestro hijo/a, qué os preocupa y qué queréis conseguir en nuestro centro.

 

Tras la primera entrevista, se realizará una evaluación exhaustiva y completa de las diferentes áreas vitales del menor a través de una entrevista inicial y pruebas estandarizadas que nos permitirán detectar la problemática que presente en mayor profundidad.

 

Elaboramos así un Plan de Desarrollo Personal totalmente individualizado fijando objetivos específicos. Este plan contempla las cuatro áreas vitales del niño objetivo de intervención: personal, familiar, escolar y social.

 

  • El trabajo a nivel personal se orienta en el niño o adolescente, a la relación consigo mismo, para conseguir una mejora en los niveles de adaptación o regulación emocional. Plantearemos objetivos orientados al fortalecimiento de la autoestima, mejora de las habilidades sociales, aumento de la asertividad, adquisición de técnicas de autocontrol, adecuación del comportamiento a las diferentes situaciones, entre otros, con el objetivo de fortalecer su autoestima eliminando ideas o creencias que desvirtúen su capacidad.

 

  • A nivel familiar, focalizamos principalmente nuestras acciones en la mejora de la comunicación padres-hijos-hermanos, aprender a entender y ponerme en el lugar del otro y en la instauración de hábitos, rutinas o límites en el contexto familiar, extinguiendo comportamientos inadecuados creando un ambiente de colaboración y ayuda.

 

  • A nivel escolar, concretizamos los aspectos o conductas que están dificultando o interfiriendo en él, planteando acciones que permitan conseguir una conducta de estudio eficaz y responsable, buen comportamiento en el aula, y respeto tanto a los compañeros como a cualquier autoridad.

 

  • Por último, a nivel social, trabajamos cómo son y cómo deberían ser las relaciones entre los iguales. No sólo nos quedamos en que tengan amistades, sino en la calidad y finalidad de las mismas, dotando al niño o adolescente de las herramientas y habilidades necesarias para poder discriminar o realizar juicios sobre ellas o sobre las situaciones que se plantean. Todo ello a través del aprendizaje de recursos y estrategias que le ayuden a establecer buenas relaciones con sus iguales y adultos para que vea en ellos un apoyo, ya que en muchas ocasiones los comentarios que reciben son interpretados como críticas más que como una ayuda lo que provoca conflictos escolares, familiares y sociales.

 

 

¿Cuáles son las dificultades más comunes en la infancia y adolescencia, abordadas en nuestro Programa Social? 

  • Problemas de conducta. Niños ansiosos, que no aceptan críticas, correcciones o imposiciones y que responden ante esa frustración con reacciones emocionales intensas o agresivas. Son los niños desobedientes o negativistas, que expresan continuamente la negativa a realizar una orden o una petición y que muestran su enfado con rabietas llevadas al extremo.

 

  • Acoso escolar o Bullying. La violencia entre iguales en el ámbito escolar hace referencia a cualquier forma de conducta agresiva (psicológica, verbal o física), con una intencionalidad clara y mantenida a lo largo del tiempo. En la mayoría de los casos, este acoso no queda delimitado al contexto escolar, sino que va más allá: el acoso puede continuar fuera, llegando a utilizar las nuevas tecnologías como medio de propagación (lo que conocemos como “ciberacoso” o “ciberbullying”).

 

  • Problemas en la relación con los demás debido a la falta de habilidades sociales. Carecer de habilidades sociales puede derivar en nuestro hijo en problemas de autocontrol de la ira o la agresividad, ansiedad social o miedo irracional a ser evaluado negativamente, dificultades para comunicarnos de forma adecuada con los demás, falta de asertividad o dificultades para expresar nuestros sentimientos o pensamientos acerca de un hecho, problemas de autoestima o valoración que nos hacemos a nosotros mismos, etc.

 

  • Problemas familiares desde cualquier ámbito: separaciones, celos, duelos, etc. Parte de los problemas a nivel relacional que puede presentar un menor vienen derivados de dificultades en el ámbito familiar. Delimitar los problemas que pueden existir dentro de la una familia y concretizar qué aspectos están influyendo en el menor nos ayudan a trabajar desde otra perspectiva la problemática.

 

  • Trabajo con niños adoptados. Cada niño llega a una casa con una historia, unas vivencias personales y con una dinámica familiar muchas veces diferente a la que se encuentran en su nueva familia. Todo ello puede suponer, tanto para los padres como para el menor, la imposibilidad de establecer una vinculación adecuada y, por tanto, pueden ser susceptibles a presentar ciertas dificultades a nivel emocional y comportamental.

 

Nuestro fin es que el menor aprenda estrategias y adquiera una serie de herramientas orientadas al futuro, que le permitan llevar a otro nivel la forma de interactuar con los demás y así evitar un mayor declive en su desarrollo psicológico y como persona..