2018 – Programa Educativo

Programa Educacional-Escolar

Los problemas de aprendizaje comprenden todas aquellas dificultades específicas del aprendizaje que impiden que los niños y niñas desarrollen adecuadamente ciertas destrezas afectando así a su evolución psicoeducativa.

 

Las áreas que se ven en mayor medida afectadas son la lectura, escritura, ortografía, razonamiento, concepto matemático… así como procesos básicos como la atención o la memoria. En consecuencia, la motivación y las habilidades de estudio se ven perjudicadas.

 

A lo largo de los años se ha podido constatar que a través de la reeducación, enseñando estrategias y distintas metodologías para el desarrollo del aprendizaje, podemos lograr grandes cambios.

 

¿Cómo sé si mi hijo/a presenta dificultades de aprendizaje?

 

Estas dificultades comienzan a dar señales en la Etapa Infantil o al inicio de la Educación Primaria pero es cierto que no suelen diagnosticarse hasta los 7-8 años coincidiendo con una mayor exigencia académica que pone en evidencia la existencia de algún tipo de problemática.

 

A continuación se detallan una serie de características que pueden hacer saltar la voz de alarma tanto a padres como a profesores, si aparecen en el niño/a:

 

  • Presenta dificultades en una o varias áreas y en contenidos escolares como lectura, escritura, compresión y expresión del lenguaje, matemáticas, etc.

 

  • Tiene problemas de comportamiento o no se adapta de manera adecuada en el centro escolar.

 

  • Falta de motivación.

 

  • Dificultad para terminar las tareas.

 

  • Déficit en procedimientos relacionados con las estrategias de aprendizaje de selección, organización, elaboración, recuerdo y transferencia de la información, así como de procedimientos relacionados con la autorregulación en cuanto a planificación y control.

 

La detección a edades tempranas de indicadores de riesgo previene otro tipo de problemáticas emocionales o de “personalidad” como baja autoestima, emocionalidad dañada, falta de autocontrol, conductas desadaptativas o disruptivas… Son niños y niñas que por no poder alcanzar buenos resultados académicos van a intentar hacerse notar de otra manera en el aula a fin de obtener algún tipo de reconocimiento aunque éste no sea del todo positivo.

 

 

¿Cuáles podrían ser estas dificultades?

Hacen referencia a un grupo de alteraciones que se manifiestan en dificultades en la adquisición y en el uso de habilidades de escucha, habla, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas. Estas son los más comunes:

 

  • Dificultad en la lectura. Dislexia: es la dificultad para aprender a leer. Confunden y/o invierten las letras, omiten letras o incluso sílabas… También supone una dificultad para identificar, comprender y reproducir los símbolos escritos. Se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, la grafía desproporcionada, dificultades en los conceptos básicos, posponer las tareas, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo, frecuentes errores en la lectura, arrítmica, pasarse de renglón, etc.

 

  • Dificultad en la escritura y/o expresión escrita. Disgrafía y Disortografía: La disgrafía es la dificultad a la hora de realizar los trazados que requiere la escritura. Afecta a la forma o al contenido. Tienen mala caligrafía, márgenes irregulares en los cuadernos, líneas torcidas, letras irregulares y pegadas unas a otras, tachones… La disortografía es la dificultad en la escritura cuya característica principal es un déficit específico y significativo de la ortografía en palabras que son familiares, omisiones o cambios en artículos, acentos y plurales.

 

  • Dificultad en el cálculo. Discalculia: suele aparecer al iniciar el aprendizaje de la resta con llevada. Los números se escriben con letras grandes, buscan soluciones muy complicadas a los problemas matemáticos, etc.

 

  • Dificultad del habla. Dislalias, Dificultades del lenguaje: es la dificultad o incapacidad de articular fonemas por ausencia, alteración o sustitución de éstos por otros.

 

  • Trastornos generalizados del desarrollo (TGD): son un conjunto de trastornos caracterizados por retrasos y alteraciones cualitativas en el desarrollo de las áreas sociales, cognitivas y de la comunicación, así como un repertorio repetitivo, estereotipado y restrictivo de conductas, intereses y actividades. No se interesan por los demás o lo hacen pero sin empatía ni normas sociales, pueden no comunicarse o hacerlo pero con dificultades en el uso del lenguaje como por ejemplo, no entender las ironías o bromas. Presentan conductas estereotipadas, son rígidos y perseverantes.

 

  • Trastorno por déficit de atención (TDA): principalmente inatentos, se distraen fácilmente, les cuesta entender lo que se les dice, tienen dificultad para organizarse y tienen serios problemas de atención y concentración que les impide llevar a término sus tareas.

 

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): aúna el déficit de atención (dificultad para prestar atención suficiente a los detalles, mantener la atención, no escuchar, no seguir instrucciones, falta de organización, fácil distracción), la impulsividad (precipitación en las respuestas, incapacidad para guardar turno, falta de organización, hablar en exceso) y la hiperactividad (intranquilidad excesiva, corre y salta, se levanta de la silla, ruidoso, hablador).

 

  • Falta de hábitos y habilidades de estudio: carecen de un método de estudio y un cómo hacer y llevar a cabo sus tareas. Les cuesta planificarse, identificar y sintetizar ideas así como organizar el material y contenido.

 

  • Fracaso escolar: falta de motivación, implicación y aprovechamiento académico llegando al abandono escolar.

 

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a?

 

Desde Personaliza os proponemos nuestro Programa Educativo-Escolar el cual está centrado en la detección de estas dificultades y la intervención sobre las mismas, no solo para optimizar el rendimiento académico sino también para mejorar su comportamiento y relaciones intrapersonales así como su adaptación al entorno escolar y familiar.

En primer lugar, tendremos una primera sesión informativa en la que, como padres, podréis explicar la situación en que se encuentra vuestro hijo/a, qué os preocupa, qué os han indicado en el centro escolar y qué queréis conseguir en nuestro centro.

 

Tras ello y a razón de los primeros indicios, llevaremos a cabo una evaluación completa de las diferentes áreas del desarrollo del menor a través de una entrevista inicial y pruebas estandarizadas que nos permitirán acercarnos a sus dificultades y emitir una hipótesis sobre lo que está ocurriendo.

 

Analizamos de forma particular cada caso para establecer unos objetivos de trabajo adecuados a cada problemática, estableciendo una dinámica de trabajo basada en técnicas psicopedagógicas que ayuden al niño o adolescente a progresar. Elaboramos así un Plan de Desarrollo Personal totalmente individualizado que contempla cuatro áreas de intervención: personal, familiar, escolar y social.

 

  • A nivel personal se trabaja el conocimiento y aceptación de la problemática incidiendo en la autoestima del menor. El propósito es tomar conciencia de cuáles son sus dificultades, aprender a manejarlas y fortalecer su autoestima eliminando ideas o creencias que desvirtúen su capacidad.

 

  • A nivel familiar potenciamos la comunicación e integración del niño o adolescente en la familia, extinguiendo comportamientos inadecuados creando un ambiente de colaboración y ayuda.

 

  • A nivel escolar por un lado, trabajamos la dificultad de aprendizaje en sí misma con técnicas y actividades destinadas a tal fin y, por otro lado, hacemos un seguimiento y refuerzo de las asignaturas que más problemas pueden ocasionar para obtener buenos resultados en el colegio o instituto.

 

  • A nivel social nos centramos en dotar al niño o adolescente de recursos y estrategias que le ayuden a establecer buenas relaciones con sus iguales y los adultos para que vea en ellos un apoyo ya que en muchas ocasiones los comentarios que reciben son interpretados como críticas más que como una ayuda, lo que provoca conflictos escolares, familiares y sociales.

 

Estas áreas serán trabajadas conjuntamente por los diferentes profesionales que puedan formar parte de este proceso primando siempre el bienestar personal del niño o adolescente, de manera que se vea fuerte y capaz de llevar a cabo su progreso, y trabajaremos en la adquisición de estrategias y recursos que incidan directamente sobre su dificultad de aprendizaje. Una vez hayamos avanzado lo suficiente en este aspecto le enseñaremos a estudiar adquiriendo habilidades de estudio y hábitos de trabajo adecuados que le faciliten su aprendizaje, le reforzaremos las materias afectadas para asegurar buenos resultados y, de forma paralela, velaremos por las raciones familiares y sociales para que el abordaje sea competo.